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Morita me quiere tanto..., casi hasta el infinito,… que por poco se mata.
Es de esos amores tan desinteresados, que se llegaría a cortar las venas si la abandonara en la perrera… (sic). Tengo infinidad de anécdotas que corroboran dicha afirmación..., luego voy a poner la ultima, ya que ésta de hoy es la penúltima…
Había salido de casa para una gestión, por lo que "mora morita" estuvo unas horas sin verme.
Al llegar me vio entrar, desde su atalaya- muro de mas de 5 metros de altura, donde divisa todo el horizonte cuando está de guardia. No me reconoció, -está a cierta distancia su puesto de guardia de la entrada- al no reconocer al “ intruso” se puso a ladrar como una verdadera fiera, para que el visitante se diera cuenta tenia prohibido el paso, yo la deje hacer y ladrar, permanecí inmóvil. Morita daba por echo, que quien entraba no tenia el pase reglamentario.
Por fín me dí a conocer, con el correspondiente silbido contraseña que ella reconoce, se volvió loca al identificarme como su líder de la manada, y no se le ocurrió otra cosa para acortar camino y darme la bienvenida, que arrojarse directamente desde el muro-atalaya al suelo, el costalazo que se dio fue verdaderamente increíble, uno... dos... tres... cuatro… segundos ( se me hicieron una eternidad) !se levanta!, se acicala el pelo para estar presentable, y corriendo como una loca vino hacia mi.
Asombroso, ni un rasguño, se podía haber lisiado de por vida, por la tarde una pequeña cojera, al día siguiente ya le dí el alta. Toda la noche en vela por mi parte. Por eso digo que hay amores que matan… No sé porque me quiere tanto…
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Morita me quiere tanto..., casi hasta el infinito,… que por poco se mata.
Es de esos amores tan desinteresados, que se llegaría a cortar las venas si la abandonara en la perrera… (sic). Tengo infinidad de anécdotas que corroboran dicha afirmación..., luego voy a poner la ultima, ya que ésta de hoy es la penúltima…
Había salido de casa para una gestión, por lo que "mora morita" estuvo unas horas sin verme.
Al llegar me vio entrar, desde su atalaya- muro de mas de 5 metros de altura, donde divisa todo el horizonte cuando está de guardia. No me reconoció, -está a cierta distancia su puesto de guardia de la entrada- al no reconocer al “ intruso” se puso a ladrar como una verdadera fiera, para que el visitante se diera cuenta tenia prohibido el paso, yo la deje hacer y ladrar, permanecí inmóvil. Morita daba por echo, que quien entraba no tenia el pase reglamentario.
Por fín me dí a conocer, con el correspondiente silbido contraseña que ella reconoce, se volvió loca al identificarme como su líder de la manada, y no se le ocurrió otra cosa para acortar camino y darme la bienvenida, que arrojarse directamente desde el muro-atalaya al suelo, el costalazo que se dio fue verdaderamente increíble, uno... dos... tres... cuatro… segundos ( se me hicieron una eternidad) !se levanta!, se acicala el pelo para estar presentable, y corriendo como una loca vino hacia mi.
Asombroso, ni un rasguño, se podía haber lisiado de por vida, por la tarde una pequeña cojera, al día siguiente ya le dí el alta. Toda la noche en vela por mi parte. Por eso digo que hay amores que matan… No sé porque me quiere tanto…
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